lunes, 29 de septiembre de 2008

algo más de tiempo...

Frio... mucho frio.

En verdad helaba ahí.

No se cuantas veces he estado en aquel sitio, pero siento que ya son varias.

Huele bien a ratos, apesta ocasionalmente. Duele, acoje, arropa, divierte, entristece, entusiasma...

Todo en una visión de lo que sería bueno pasar de nuevo.

Una voz, una de esas con mucho mando, con una persuación casi sensual, una de esas que si piensas en desobedecerlas intuyes de algún modo que podrías ser severamente castigado.

Al mismo tiempo hay todo el impulso por obedecer, porque se apela al propio dentido de lealtad y al eterno propósito de ayudar cuando menos un poco.

Una oportunidad de ser más útil, de servir y de cumplir con aquello que la divinidad me dió como meta en esta vida.

Acepto con gusto y entrego toda mi devoción a ello, no tengo duda alguna, ese es mi destino.

Ahora salgo de las imágenes, las sensaciones y los sonidos... salgo del destello y me dirijo al mismo lugar de donde había salido a penas hacía unos 15 minutos.

Un chillido, un dedo entrando en mi garganta... ¡qué nausea!

Y vuelve a hacer frio...

Hay más ruido que antes, pero tambien esto me es familiar.

Y ya aquí, donde se me ha conferido espacio y nueva vida, he cambiado de decisión a última hora.

Puedo tener mis propias ideas y puedo crear mis propias obras y destruir mis propias creaciones. Puedo tener mis propios propósitos.

Lo que nunca supieron es que yo si sabía quienes eran ellos. Esos quienes habían sido los constructores de esas maquinas de imagenes lava cerebros. Ellos que intentan controlarnos a todos dándonos metas y propósitos falsos y entrampantes.

Intentaron clavar en mi mente pensamientos e ideas ajenas, cosas no decididas por mi.

Su error fue olvidar quien soy yo y tratarme como a otro cualquiera.

Y ya de vuelta, después de hacerles creer que me habían convencido, día a día preparo su destrucción.

15 minutos... Un proceso corto para morir, dejar lo material y ver como me alejo, seguir una bella luz y entrar en ella hacia una oscuridad pasmante para ahí recibir choques electromagnéticos y una reprogramación mental, salir de ahí y regresar a la vida material en un cuerpo recién formado y parido.

Sin cielos ni infiernos, solo la farsa que intentaron hacerme creer... y que a todos nos han hecho creer una y otra vez.

Ahora que los descubrí y que pude cruzar su trampa y salir ileso, soy el nuevo portador de luz.

Se sus secretos y solo es cuestión de esperar un poco para culminar mi última obra y de una vez por todas ganar.

Y aquí estoy, aquí sigo... impune y envalentonado, burlón y cínico, despreocupado.

Sólo algo más de tiempo.

Si esto te recuerda algo, quizá también en ti sea verdad.

3 comentarios:

la hada lydia dijo...

te felicito sigue adelante tienes una imaginacion sorprendente

Juan! dijo...

No te hagas... esto no está terminado.

TERMINALO

El septimo hijo dijo...

Estoy cierto que el primer comentario debiera leerse de la siguiente manera:

El hada Lydia dijo…

¡Te felicito!
No cejes; tienes una imaginación sorprendente.

Cinco faltas ortográficas en un texto de ocho palabras me parece algo patético.